Estados Unidos bombardeó tres instalaciones nucleares en Irán en una operación aérea que buscó frenar el avance del programa atómico de Teherán. Según el Pentágono, los objetivos estaban vinculados al enriquecimiento de uranio y fueron seleccionados por su relevancia estratégica. El ataque se produce en un momento de alta tensión regional, tras semanas de enfrentamientos entre Irán e Israel.
Aunque no se reportaron víctimas oficialmente, se confirmó que las instalaciones sufrieron graves daños. Desde Irán no hubo respuesta inmediata, pero medios estatales indicaron que el gobierno analiza medidas en represalia. Se espera que el liderazgo iraní emita un pronunciamiento en las próximas horas.
La ofensiva estadounidense genera preocupación internacional ante el posible agravamiento del conflicto en Medio Oriente. Diversos países y organismos multilaterales han pedido contención para evitar una guerra abierta que podría tener consecuencias globales. Mientras tanto, la situación sigue siendo extremadamente volátil.