El presidente de Irán, Masud Pezeshkian, anunció el término de la guerra de 12 días con Israel, calificando el conflicto como una “guerra de aventurerismo” impuesta por el régimen sionista. El alto el fuego fue mediado por el expresidente estadounidense Donald Trump, quien instó a ambas partes a respetar la tregua. A pesar de las declaraciones oficiales, los combates continuaron brevemente con menor intensidad, y los mensajes entre Tel Aviv, Teherán y Washington fueron contradictorios.
El conflicto resultó en la muerte de aproximadamente 610 iraníes y 28 israelíes, además de causar daños significativos en infraestructuras nucleares y militares. Irán afirmó que Israel fracasó en su intento de destruir sus instalaciones nucleares y generar inestabilidad social. Por su parte, Israel declaró haber logrado retrasar el programa nuclear iraní durante años y centró su atención en Gaza tras el alto el fuego.
El alto el fuego ha abierto la puerta a la reanudación de las negociaciones nucleares entre Irán y Estados Unidos, con la posibilidad de levantar sanciones económicas y el embargo petrolero que afecta a Irán. Sin embargo, la situación sigue siendo tensa, y la viabilidad de una paz duradera permanece en duda.