El 9 de julio de 2025, Donald Trump anunció desde su red Truth Social la imposición de un arancel del 50 % a todas las importaciones provenientes de Brasil, argumentándolo como castigo por el juicio al expresidente Jair Bolsonaro. Trump calificó ese proceso de una “cacería de brujas” y vincula su decisión con supuestas amenazas a la libertad de expresión en Brasil, como la censura a plataformas digitales .
En respuesta, el presidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva rechazó categóricamente la medida, afirmando que Brasil no aceptará “control de nadie” y que actuará en defensa de su soberanía amparado por su ley de reciprocidad económica . Lula destacó la independencia del sistema judicial de su país y anunció que “tomará medidas proporcionales” ante esta acción unilateral .
Este nuevo arancel, que quintuplica la tasa previa del 10 %, entrará en vigor el 1 de agosto de 2025 para Brasil y varios otros países como Filipinas, Libia e Irak, con tasas que oscilan entre 20 % y 50 % . Analistas advierten que estas medidas podrían elevar la inflación en EE. UU. y desatar tensiones comerciales globales, mientras Trump las defiende como herramienta para corregir desequilibrios y fortalecer el poder económico estadounidense