La Cámara de Diputados aprobó por amplia mayoría la insistencia en la ley de emergencia pediátrica y dejó sin efecto el veto presidencial. Con 181 votos afirmativos, 60 en contra y una abstención, se aseguró la puesta en marcha de un régimen de fondos extraordinarios destinados a hospitales infantiles, entre ellos el Garrahan, además de una recomposición salarial para los trabajadores de la salud.
La norma había sido votada por primera vez a fines de agosto como respuesta al desfinanciamiento y la sobrecarga de atención en el sistema pediátrico público. Con esta ratificación, el Congreso reforzó la necesidad de garantizar recursos para uno de los sectores más afectados por la crisis sanitaria y económica, al tiempo que brindó una señal de respaldo a los equipos médicos que sostienen la atención diaria.
El rechazo al veto representó también un fuerte revés político para el gobierno de Javier Milei. Pese a los intentos del oficialismo de sumar apoyos mediante transferencias a provincias y negociaciones parlamentarias, varios aliados tradicionales se apartaron y acompañaron a la oposición. La iniciativa ahora pasará al Senado, donde se descuenta que será ratificada, consolidando la emergencia pediátrica como ley y marcando un punto de inflexión en el vínculo entre el Ejecutivo y el Congreso.