Se cumple hoy el sexto aniversario del hundimiento del submarino ARA San Juan (S-42) en las profundidades del Atlántico sur. Una serie de desperfectos técnicos y falta de control estatal desencadenó una tragedia en la que murieron sus 44 tripulantes, cuyo recuerdo es honrado por sus familiares año tras año.
Griselda Alvarenga es la esposa de Jorge Ortíz, el submarinista misionero que cumplía sus tareas en el submarino, en comunicación con Red Ciudadana expresó: “Hay que agradecer que siempre tenemos el apoyo de todos, así que sentí como un mimo al alma porque la verdad que en estos seis años no la pasamos muy bien con diversas cosas, con todo lo que nos pasa, así que sí agradezco que hasta el día de hoy son seis años y la gente todavía los recuerda con cariño y hacen homenajes, todo dentro de lo que puede.”
Sobre cómo se sintió ella tras el hundimiento del submarino: “La verdad, que no fue fácil al principio. Yo me quedé sola con un nene de dos años. Sola, literalmente, porque no tenía familiares. Nosotros estábamos ahí solos por el trabajo de él en Mar del Plata. Hicimos una mudanza y hace cuatro años que estamos en Posadas. Pero fue la mejor decisión porque al ser yo de Posadas, tener mis familiares y tener la contención, fue la mejor decisión. Pero igual, no fue fácil.”
En cuanto al apoyo que recibió, Griselda agregó: “Tuve mucho apoyo de los compañeros, de las mujeres de los compañeros y todo eso fue un pilar muy importante para transformar en familia. Yo estuve sola y es como que los submarinistas son todos familia en el momento que ingresan. Son familia”.
Y sobre la investigación del caso: “Ya pasaron seis años y es como que estamos en el primer momento. No se sabe mucho, hubo mucha negligencia. Hubo mucho culpable y se dejaron pasar, pero estamos buscando la justicia, que se sepa quiénes fueron los responsables y que paguen”.
Agregó: “Ellos siempre fueron tan profesionales, en la marcha ya arreglaban, hacían muchas cosas pero estaban acostumbrados a eso. Eso fue el error, acostumbrarse a las cosas que no estaban bien, navegar con submarino que no estaba en condiciones”.
En cuanto al estado en el que se encuentra la causa: “La causa está totalmente paralizada. Lo que pasa es que encubrieron también, o sea, ellos sabían. La hermana sabía, creo que desde una o dos semanas, dónde estaba el submarino. Las coordenadas las conocía porque se las dijeron cuando vinieron las armadas de Estados Unidos, de Chile y todo el mundo dio la coordenada. Después dijeron que no, y después de un año aparece el submarino. Durante ese tiempo, hicieron licitaciones de empresas que los iban a buscar. Luchamos mucho también con eso porque nos querían meter una empresa que no tenía nada. Nosotros peleábamos por buscar la mejor empresa y, justamente, un año exacto después encontraron el submarino. Un año después, cuando ya no se podía hacer nada, es decir, no se podía reflotar, ya no se podía encontrar nada.”
“por más que tarde años, yo voy a seguir esperando justicia y haciendo todo lo posible para que eso pase” expresó la esposa del submarinista misionero.