Solana Sierra, de 21 años y oriunda de Mar del Plata, irrumpió en Wimbledon como “lucky loser” —estructura que permite reemplazar a una jugadora que abandona el torneo— luego de la baja de Greet Minnen y se convirtió en la primer argentina en alcanzar los octavos de final en la era Open, tras vencer a Olivia Gadecki, Katie Boulter y Cristina Bucsa .
En su debut en la cuarta ronda, Sierra se enfrentó a la alemana Laura Siegemund, de 37 años y experta del circuito. El partido, interrumpido dos veces por lluvia, terminó 6‑3, 6‑2 a favor de Siegemund, cuando la argentina comenzó a acumular errores no forzados . A pesar de la derrota, el desempeño de Sierra fue histórico: como ‘lucky loser’, nunca una jugadora había alcanzado esta etapa en Wimbledon ().
El recorrido dejó un legado: Sierra subirá cerca de 36 puestos en el ranking WTA hasta el 65º lugar y se consolida como la raqueta 1 de Argentina . Más allá del resultado en octavos, su actuación marcó un antes y un después en su carrera y fortalece las expectativas futuras del tenis femenino nacional.